2011/09/14

ALBERT SPEER, EL ARQUITECTO DEL DIABLO

Publicat a: La Vanguardia, 2 de setembre de 2011.




SPEER OBSERVANDO LA MAQUETA DEL NUEVO BERLÍN



Destacado jerarca nazi, coadjutor de la megalomanía arquitectónica de Hitler, ¿víctima o verdugo?


Berthold Konrad Hermann Albert Speer, llamado el primer arquitecto del Tercer Reich, el arquitecto del Diablo, o el nazi bueno había nacido en Mannheim el 19 de marzo de 1905.


Hijo y nieto de arquitectos, Speer, creció en el seno de una familia de la alta burguesía alemana. Pese a su vocación de matemático continuó con la tradición familiar y estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Berlin-Charlottenburg, licenciándose en 1927.

En 1931, subyugado por la elocuencia demostrada por Hitler en un mítin, ingresó en el partido nacionalsocialista. Ello marcaría su futuro ascenso profesional.

El primer cometido de Speer como miembro del partido nazi le llegó en 1932 cuando Karl Hanke, diputado del Reichstag, le encargó reformar las oficinas del Gauleitung en Berlín. Speer sorprendió con su diligencia.

El 5 de marzo de 1933, Hitler sube al poder y Goebbles contrata a Speer como ayudante del arquitecto jefe del partido, Paul Ludwig Troost, encargándole su primer proyecto, la reforma del Ministerio de Propaganda en la Wilhemplatz de Berlín. Impresionado ante los resultados Goebbles le recomienda a Hitler, gran amante de la arquitectura.

Al fallecer Troost en 1934 le sucede.

Tras el ascenso, su primer encargo es el proyecto, en Nuremberg, de la decoración de la tribuna del Campo Zeppelinfeld, el área de desfiles, con motivo de los actos del primer congreso del partido.

La obra es quizás su proyecto más significativo, símbolo de la megalomanía nazi, al servir como marco de la grabación de la obra maestra de la propaganda del Reich, El triunfo de la voluntad dirigida por Leni Riefenstahl.

Nuremberg estaba destinada a albergar muchos otros edificios oficiales nazis, la mayoría de los cuales nunca llegaron a construirse.


ESTADIO DEL PUEBLO. NUREMBERG (1934)


Mientras planeaba estas edificaciones Speer inventó la teoría del valor de las ruinas -apoyada con entusiasmo por Hitler-, según la cual se construirían todos los nuevos edificios de forma que fuesen unas ruinas estéticamente agradables en el futuro lejano.

Ellas serían el testamento de la grandeza del Tercer Reich. Una premonición malograda, dada su fugacidad. Speer sobrevivió a su obra.

En 1936, el año de las Olimpíadas de Berlín, Speer recibió de Hitler el encargo de la reforma urbana de la capital del Reich.














El 30 de enero de 1937, Hitler nombró a Speer inspector general de construcción con el rango de Secretario de Estado, y se le encargó que hiciera planes para la reconstrucción de Berlín, futura capital de un Estado supra-germano. El primer paso de estos planes fue la reforma del Estadio Olímpico de Berlín, escenario de los Juegos Olímpicos en 1936.



ESTADIO OLÍMPICO. BERLÍN (1936)



Proyectó igualmente la nueva Cancillería del Reich, que incluía un enorme salón dos veces mayor que el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. La Cancillería quedó terminada en 1939 y Hitler quedó extasiado por la belleza de la reforma.



EDIFICIO DE LA CANCÍLLERIA (1938)


El resto de los edificios proyectados para Berlín no llegaron a construirse. La Segunda Guerra Mundial impidió su finalización aunque Hitler no los abandonó hasta bien iniciada la contienda.

En 1941, Speer dirigió simultáneamente varios proyectos. Entre ellos, erigió los refugios antiaéreos de Berlín. La realización de sus obras comportó la presunta deportación de cerca de 50.000 judíos, que fueron expulsados de sus hogares. Sólo se salvaron de la deportación unos 26.000, aquellos que trabajaban en las fábricas de armamento, la mano de obra.

Tras el fallecimiento del ministro de Armamento y Producción Bélica, Fritz Todt, el 8 de febrero de 1942, Hitler inmediatamente le nombró su sustituto.

Ese mismo año 1942, Speer estuvo en Barcelona inaugurando la exposición La nueva arquitectura alemana que se exhibía en el Museo de Arte Moderno del parque de la Ciutadella.

En 1943, Speer consolidó su posición como ministro de Armamento. Bajo su mandato se multiplicó la producción armamentística. El 30 de marzo de ese mismo año visitaría Mauthausen, más tarde argumentaría que su visión del campo de concentración fue enmascarada y que no tuvo conciencia de la barbarie reinante.

Fue arrestado por los norteamericanos el 12 de mayo de 1945.

En los juicios de Nuremberg, Speer destacó por ser uno de los pocos jerarcas del régimen nazi que manifestaron remordimiento aunque demostró su ambivalencia.

Durante la proyección de los filmes de la realidad de los campos de concentración, Speer demostró congoja y remordimiento. Durante los descargos, negó conocer cualquier aspecto relacionado con el Holocausto. Adoptó una actitud de víctima del régimen nazi.

El fiscal acusador presentó como prueba una fotografía de Speer en su visita a Mauthausen, donde aparece rodeado de prisioneros demacrados. La acusación afirmaba que ello probaba su conocimiento del Holocausto. Fue condenado a 20 años de prisión en Spandau (Berlín), principalmente a causa del uso que hizo del trabajo esclavo. Durante su presidio tuvo la oportunidad de escribir sus memorias que sustrajo sin ser descubierto. Su liberación en 1966fue un acontecimiento mundial.

Publicó varios libros semi-autobiográficos que le dieron fama y fortuna.

En 1977 Speer hizo una reveladora declaración jurada a una Junta judía que combatía la negación del Holocausto en la que se retractó de sus argumentaciones exculpatorias y asumió sus responsabilidades durante el mismo.

De haber sido esa su postura durante los Juicios de Nuremberg, Albert Speer habría sido ejecutado.

Fallecería en Londres el 1 de septiembre de 1981, tenía 73 años.

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