2011/11/15

¿CUÁNTO CUESTA SU EDIFICIO, SR. ARQUITECTO?

Fuente: Del tirador a la ciudad por Anatxu Zabalbeascoa.
Fotos: DAVID FRUTOS



De la misma manera que la pericia técnica, la relación con el contexto, la aportación social y cultural o el ingenio formal han sido analizados como logros arquitectónicos, puede que haya llegado el momento de hablar de la inmensa conquista que supone para la arquitectura un coste ajustado. La relación entre inversión y objetivos es uno de los retos que afronta una nueva generación de proyectistas obligados a diseñar desde el diálogo para aportar con sus trabajos soluciones para los ciudadanos.


Este asunto, siempre preocupante pero rara vez abordado en público, es la clave de un auditorio levantado en Algueña, un pueblo del interior de Alicante en el que el estudio Cor&Asociados ha construido una Casa de Música aprovechando un antiguo cuartel de la Guardia Civil y sumando nuevos usos.


Buena parte de los 2.000 habitantes del pueblo reparten sus labores entre la agricultura y el mármol. Son esos dos terrenos de textura labrada por el hombre los que dibujan el paisaje del lugar. También la música, que es importante en el pueblo, como en casi todos los del levante español. Tal vez por eso, ciudadanos y políticos quisieron darle a la música aun mayor protagonismo. Y con un presupuesto de 562.800 euros, cuentan los arquitectos, que, en diálogo con la habitantes, plantearon rehabilitar un cuartel de la Guardia Civil abandonado desde hacía tres décadas para transformarlo en la nueva Casa de Música de Algueña. Se trataba de adecuar esos 670m2 y de levantar un auditorio de 350 m2 más (con 230 butacas). Por eso los arquitectos que fundaron COR hace cinco años, Miguel Ródenas y Jesús Olivares, hablan de “la construcción de una oportunidad”. La oportunidad era un programa consensuado con los habitantes y por lo tanto ambicioso y denso.






Unas escaleras, encerradas en urnas de vidrio y con iluminación cenital, separan la construcción nueva de la antigua. El viejo cuartel cierra su planta original, en forma de U, con el nuevo auditorio. Lo nuevo y lo existente rodean ahora un jardín central sin elementos fijos para servir, como el auditorio –sin asientos fijos-, para muchas funciones.


El antiguo edificio, restaurado y blanqueado, contrasta con la nueva sala, una caja ciega envuelta en un acabado cerámico nacarado capaz de vibrar y brillar. El brillo es importante. El Ayuntamiento les encargó a los arquitectos un inmueble susceptible de ser utilizado como marca, capaz de erigirse como hito reconocible dentro del pueblo. Necesitaban visibilidad. Pero no había ni un gran presupuesto ni voluntad de lograr una forma escultórica. La solución económica de bajo coste para conseguir el hito se apoya aquí en la ‘la psicología de la percepción’, el uso de la vibración y el brillo. Ante esos destellos, los arquitectos decidieron que “la forma debía ser rotunda, pero también clara”. Así, hoy, el volumen vibrante del auditorio se percibe justo de esa manera: drástico y, a la vez, en constante cambio. El material que lo envuelve, realizado para esta obra con técnicas de cocción y vitrificado, tiene base porcelánica resistente a las heladas y está garantizado para emplearse en exteriores. Cada placa de la fachada ha sido prensada en vía seca y ha sufrido tres cocciones: la primera a 950˚C para bizcocharla; la segunda, a 1.180ºC, para cocer el esmalte blanco y vitrificar el bizcocho en ciclo rápido, y la última, la que consigue el efecto irisado-nacarado, a 780˚C aproximadamente, cuenta Miguel Ródenas.



Las clases de la escuela de música, los ensayos y los conciertos de la banda de música municipal, el grupo de rondalla, los coros, las pruebas y actuaciones de bailes regionales, el grupo de ‘dolçaina y tabalet’, los de rock, los talleres de composición, las lecciones de música electrónica y hasta exposiciones, asambleas y conferencias se desarrollan ya en el nuevo espacio. En Algueña saben que las bandas de música funcionan como elementos de integración, educación, trabajo en equipo y reinserción social y por eso todo el pueblo está invitado a los ensayos. Acudir a los ensayos forma parte de la vida social del lugar. Ese capital estaba allí cuando los arquitectos de Cor –ayudados por el grupo La Ballena Imantada- propusieron realizar una acción artística invitando a 60 personas a intervenir en las jambas y los dinteles de las ventanas del antiguo cuartel. No se trataba de decorar, era un paso previo para avanzar. Se trataba de perderle el miedo a tocar y alterar los edificios del pasado. Con la gente tanto como con los planos, los arquitectos de Cor han buscado recuperar la dignidad del icono como un edificio necesario y consensuado. Y para conseguirlo, el diálogo y el precio esforzado han sido fundamentales.


























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